Siempre me he considerado una persona sincera. No solo con los demás, sino también conmigo misma.
He podido escuchar millones de discursos sobre la sinceridad de boca de personas mentirosas, los cuales no se creían ni sus propias explicaciones.
Mi explicación es simple y directa: NUNCA, bajo ningún concepto, se debe mentir. Hay gente que defiende las mentiras piadosas, pero yo creo que es mejor contar la verdad desde el principio, aunque con eso hagas daño a la otra persona.
Mis ideales están basados en la sinceridad. Por ese motivo, defiendo lo que creo que está bien. Como todo, es una opinión personal que muchos no comprenden o con la que no están de acuerdo. Mas nadie podría llegar y negármelo. Básicamente porque la mayoría de los españoles nos quejamos de la corrupción y la falsedad en los políticos y, un par de palabras después, les decimos a nuestros amigos o a nuestra familia que no estamos en casa cuando desde fuera se nos está escuchando gritarle al televisor.
Pero, como ya he dicho anteriormente, es cuestión de los ideales de la propia persona, de su educación.
Yo defiendo la SINCERIDAD por encima de todo. Pues creo que es la base de una sociedad justa. Y, como dijo Enrique Jardiel Proncela: La sinceridad es el pasaporte de la mala educación.
¡SED SINCEROS ANTE CUALQUIER SITUACIÓN, NUNCA SE SABE LO QUE PUEDE OCURRIR DESPUÉS!



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